
Cuando era niño estuve algún tiempo obsesionado con la posibilidad de blasfemar contra el Espíritu Santo y perder la salvación para siempre. Y como Dios puede leer el pensamiento, sabía que bastaba tener un solo pensamiento blasfemo para estar destinado al infierno.
Y me preguntaba: ¿Qué significa blasfemar contra el Espíritu Santo? ¿Significa decir cosas como "Maldito sea el Espíritu Santo" o "El Espíritu Santo es un cerdo"? Y al pensar en esto, me preguntaba si no había blasfemado ya, y esto me producía ansiedad.
Al tratar de no blasfemar, más cierta parecía la posibilidad de la blasfemia. Esto es una trampa mental. Si uno se propone no pensar en algo, ese algo reaparece con más fuerza en el pensamiento. Lo mejor es pensar en otra cosa.
Por ejemplo, pensar en mujeres desnudas, aunque también es pecado (Mt. 5:28), es mejor que pensar en no blasfemar del Espíritu Santo.
Al final, la solución que encontré fue en una interpretación inocua del pasaje que advierte de no blasfemar (Mt. 12:22-37). En esta interpretación Jesús quiere decir que el pecado imperdonable consiste en atribuir a Satanás milagros que obviamente provienen de Dios, que es lo que hacían los fariseos.
Esta fue la solución a mi problema. Ya no importaba el haber pensado en frases indecorosas sobre el Espíritu Santo, ya que no había negado ningún milagro hecho por él.
Pero... el asunto no carece de complicaciones. En aquel tiempo creía que la Iglesia Católica era del diablo, ya que adoraba ídolos. Pero incluso en cierto material anti-católico (Alberto) leí sobre exorcismos católicos exitosos.
¿Cómo conciliar esto con el dicho de Jesús de que una casa dividida contra sí misma perecerá. ¿Sería pecado negar la acción del Espíritu Santo en la Iglesia Católica? ¿O es que los demonios montan una obra de teatro para engañarnos?
Descubrí en cierta literatura católica que yo no era el único en haber sido atormentado con las dudas de haber blasfemado contra el Espíritu Santo. Esto le ha sucedido ha personas que quieren consagrarse especialmente a Dios. Es curioso que a los más devotos les vengan estos pensamientos de blasfemia. Esto se le atribuye al diablo que anda como león rugiente buscando a quien devorar (1 P. 5:8), pero es un simple ejemplo de psicología reversa.
Una simple manera de curarse de esta obsesión es darse cuenta que Dios no se sentirá ofendido si blasfeman su nombre en forma accidental. Dios comprende la debilidad humana y es tan excelso que su orgullo no puede ser herido en manera alguna por nada de lo que digamos.
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3 comentarios:
Pobrecito el espiritu santo verdad ?
Creo que todo lo que hay que decir al respecto lo dijiste en el último párrafo, lástima que no todos opinen como vos.
Eres el mismo Satanás !!! No dejes que te Use !!!
la verdad es que es una manera de pensar interesante la tuya, pero para todo esto solo Dios tiene la respuesta.
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